Los hallazgos refuerzan la urgencia de construir una movilidad con enfoque de género
La opinión de las participantes en relación con el acoso sexual demuestra que muchas de las mujeres en Hermosillo han sentido miedo, y la falta de condiciones dignas en cuestión de la movilidad. En este sentido la consulta visibiliza cómo la violencia—en sus formas verbal, no verbal y física—se manifiesta cotidianamente, limitando no solo los trayectos, sino el acceso pleno a la ciudad.
Por otro lado, en la consulta quedan asentado que las condiciones del servicio también afectan de forma directa la seguridad: unidades deterioradas, horarios de riesgo y ausencia de campañas institucionales contribuyen a un entorno donde la impunidad y la normalización del acoso son frecuentes. Además, la percepción de inseguridad no es una sensación aislada, sino una realidad compartida una significativa cantidad de mujeres que usan el transporte en nuestra ciudad y que forma parte fundamental de su vida cotidiana.
Soluciones claras y alcanzables
Ante este panorama, las propias usuarias proponen capacitar al personal del transporte, mejorar la vigilancia, crear espacios seguros, y visibilizar la violencia a través de campañas públicas. Sus voces trazan una ruta posible para transformar el transporte público en un espacio seguro, digno y libre de violencia—porque garantizar la movilidad segura de las mujeres es garantizar su derecho a vivir la ciudad con libertad.
Para avanzar en esa ruta, es indispensable reconocer que la transformación de la movilidad urbana no puede recaer en un solo sector. La construcción de espacios seguros para las mujeres en Hermosillo requiere de un esfuerzo sostenido, colaborativo e interinstitucional, donde cada actor asuma su papel: desde las autoridades encargadas de diseñar políticas públicas, hasta las instituciones educativas, el personal del transporte, las organizaciones de la sociedad civil y, por supuesto, la ciudadanía.
Propuestas

Acciones concretas de seguridad
Las mujeres propusieron acciones concretas para mejorar su seguridad durante la movilidad en el transporte público.

Capacitación obligatoria para operadores
Formación en prevención del acoso sexual, derechos humanos y perspectiva de género.

Mayor presencia y actuación de las autoridades
Más vigilancia en zonas de riesgo y horarios críticos, así como atención efectiva a denuncias y reportes.

Unidades o espacios exclusivos para mujeres
Separación por género como medida temporal para garantizar trayectos libres de acoso, especialmente en horarios y rutas concurridas.

Campañas de sensibilización ciudadana
Iniciativas de comunicación que fomenten el respeto y visibilicen la violencia, dirigidas tanto a usuarias como a usuarios del transporte.

Instalación de cámaras de seguridad en las unidades
Como herramienta de prevención, disuasión y documentación de incidentes de violencia.

Botones de auxilio dentro de las unidades
Mecanismos accesibles para solicitar ayuda inmediata ante situaciones de acoso o agresión.

Control del acceso y evitar saturación de las unidades
Mejor organización del ascenso y descenso de pasajeros para reducir el contacto físico forzado y los espacios de riesgo.

Zonas divididas por género dentro de las unidades
Separación interior como medida adicional de protección frente al acoso.